

Cuando alguien me pregunta qué raza es Macarena, hay un segundo de silencio, no porque no sepa qué responder, sino porque me preparo para decirlo con toda la energía que se merece.
“Es zaguate.”
Y lo digo con una sonrisa enorme, con orgullo, como si estuviera diciendo que me gané la lotería; porque para mí, eso es exactamente lo que es.
He notado algo curioso con los años. Hay personas que cuando les doy esta respuesta, me responden una de estas cosas: “ay no pero si es muy linda para ser zaguate”, “ay pero no le diga así”, “cómo, no es de raza”; como si todos los perros tuvieran que tener una raza o como si ser un perro zaguate fuera sinónimo de feo o descuidado.
Y entiendo de dónde viene. Durante mucho tiempo, “zaguate” se usó como un insulto, una palabra que carga desprecio, como sinónimo de “inferior”, de “menos que.”; como si un perro sin pedigrí valiera menos.
Pero eso es mentira y hay que decirlo fuerte.
Los zaguates llegaron al mundo siendo lo que tenían que ser, perritos resilientes, adaptativos, leales y listos. Y más allá de la biología: son únicos, No hay dos iguales. Maca no se parece a ningún otro perro del mundo, y eso es algo que ningún pedigrí puede comprar.

Macarena llegó a mi vida rescatada. No sé exactamente de dónde viene, ni qué mezcla de historias tiene en la sangre (aunque tengo una idea por un test que le hice, pero eso es otra historia); lo que sí sé con exactitudes todo lo que ella ha dado desde que llegó.
Es la perrita más social que he conocido, le encanta la gente, los gatos, los extraños, las cámaras, los niños. Es dramática, expresiva, apasionada. Ama con todo y espera que le correspondan con la misma energía.
No creo que la solución sea dejar de usar la palabra, creo que la solución es cambiarle el significado.
Decir “zaguate” con vergüenza refuerza la idea de que hay algo malo en serlo, pero decirlo con orgullo — como yo lo digo, como mucha gente lo dice — es un pequeño acto de resistencia.
Es decirle al mundo: este perro no necesita un apellido para tener valor, no necesita un árbol genealógico para merecer amor, cuidado y un hogar seguro.
Los miles de perros que hoy están en albergues en Costa Rica son, en su mayoría, zaguates, y esperan que alguien los vea como lo que son: compañeros increíbles, llenos de personalidad, listos para dar todo por quien les abra la puerta.



Hoy no solo celebro a Maca, celebro a todos los zaguates que tienen un hogar y a los que todavía lo están esperando. Celebro a quienes los adoptan y los llaman por su nombre con amor. Celebro a quienes rescatan, cuidan, y eligen cada día al perro “sin raza.”
Porque no tener raza no significa no tener nada. Significa tenerlo todo mezclado, revuelto, en una sola criatura imperfecta y maravillosa que solo quiere estar a tu lado.
Eso, para mí, vale todo.

Feliz Día del Perro sin Raza 🐾
— Ana y Macarena